Como Soltar la necesidad de querer controlar


 

Tenemos una Amiga, muy especial. Es una gran profesional, trabajadora, dedicada a sus proyectos y al mismo tiempo, ocupada de su esposo y sus dos hijos entrando en la adolescencia. Siempre tratando de mantener el balance entre las diferentes áreas de su vida, con un gran esfuerzo de su parte. Pero, últimamente, la hemos visto muy estresada, intentando controlar ciertas cosas que escapan de su posibilidad, sintiéndose sola cada día mas, pensando que su familia no valora el esfuerzo que hace, frustrada y molesta al mismo tiempo, mientras pierde el “control” que mantenía.


 

Ciertamente es importante mantener un cierto control sobre algunos aspectos cotidianos de nuestra vida, sobre los proyectos y el trabajo que realizamos, creando una estructura para que vayan dirigidos a producir los resultados que deseamos; también, sobre la relación que mantenemos con las personas que nos rodean y que dependen de nosotros, e inclusive sobre nosotros mismos, dando espacio para lo inesperado, para la incertidumbre y para el libre albedrío que tenemos todos siendo adultos, para actuar como lo creemos conveniente y tomar nuestras propias decisiones.


 

Mientras nuestros niños están pequeños, ejercemos un control protector como padres sobre ellos, con la intención de enseñarles a generar un auto control sobre su conducta, esperando que en la medida en que sean adultos, puedas auto conducirse a través de el. Durante la adolescencia, es natural, que muchos de ellos traten de rebelarse contra este control, para ir definiendo su identidad y encontrar su propio camino.


 

Pero, hay personas que al no respetar los limites naturales del control sobre otros o sobre las circunstancias de la vida, se sienten frustrados, agobiados, estresados y desanimados. Las personas con una gran necesidad de control, son demasiado perfeccionistas y exigentes, consigo mismo y con los demás, inclusive a veces pueden pasar por alto los sentimientos de otras personas.


 

Este tipo de actitud, tiene su origen en lo aprendido durante la infancia, en el trato que recibimos de unos padres exigentes y tiranos, o en alguna crisis familiar que sufrimos por la falta de previsión o responsabilidad de los padres, con respecto a nuestra necesidad de sentirnos seguros y tener nuestras necesidades cubiertas. Lo interesante, es que detrás de una necesidad de control, muchas veces se esconde una gran inseguridad.


 

Las personas controladoras, pagan un costo alto por tratar de tenerlo todo bajo control, nunca se sienten satisfechos, ni de su trabajo ni del comportamiento de las personas con quienes comparten su vida. Es muy importante aprender a soltar el control, atreviéndonos a compartir con otros responsabilidades, tareas y expectativas, de manera que podamos comenzar a ser mas espontáneos, alegres y relajados.

 

 

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¿Eres un perfeccionista empedernido?